PARTE 2

EL ESPACIO

INCUBADORA

 DE TODA MATERIA.

ZACARIAS JELINEK

7-9-26

En un mundo saturado de información programada, reconocerse como "hijo de DIOS " implica recuperar nuestra soberanía espiritual, también la necesidad de estar protegidos en nuestra condición de seres caídos, imperfectos e ignorantes, que va más allá de la simple existencia mecánica o biológica. Somos seres sujetos a la muerte, que buscamos y elegimos, viviendo alejados de los Dioses creadores de sus leyes y conocimiento de progreso eterno que no logramos entender.

 Nos auto llamamos o convertimos en hijos espirituales, al aceptar que no somos simples objetos con vida con la faculta de pensar,  razonar y desaparecer. Es una distinción fundamental el paso de ser una existencia pasiva ("objeto" o "muñeco") a ser un sujeto consciente pensante y libre de actuar, condición con la cual todos nacemos en igualdad de condiciones como seres vivos con el potencial de vivir de eternidad en eternidad.

No basta con "estar vivos"; el verdadero nacimiento como hijos ocurre cuando la calidad del conocimiento que procesamos, rompe la inercia de la biología y nos despierta a una realidad superior, que nada o poco logramos entender. De allí la importancia del velo en nuestra memoria espiritual para protegernos de no avanzar más rápido, que el debido proceso espiritual y su programa de desarrollo, para alcanzar la inmortalidad y la vida eterna. Maravilloso plan de vida que conocemos antes de nacer como seres terrenales.

Bajo esa lógica, podemos analizar la transformación en tres dimensiones:

1. El Conocimiento como Catalizador

Si nos vemos solo como "objetos con vida", estamos sujetos a las leyes de la causa y el efecto, al contenido programado y a la manipulación del entorno. Sin embargo, al recibir y entender un conocimiento profundo espiritual, científico dejamos de ser piezas de un engranaje para convertirnos en actores y participantes de la creación. El entendimiento es el puente entre ser "obra" y ser "familia que se multiplican". Por esa razón somos la familia humana, que habitamos un planeta en una galaxia.

2. La Transformación de la Identidad

Aceptar que no somos "muñecos o clones" implica reconocer que poseemos:

  • Soberanía:  o sea la capacidad de decidir por encima de los instintos y necesidades biológicas básicas.
  • Propósito:  Obtener y comprender el conocimiento, de que nuestra vida no es un accidente, una casualidad o un programa de laboratorio, sino una expresión de inteligencia con un poder de desarrollo infinito e inimaginable en nuestro nivel actual de existencia.
  • Presencia: El paso de la reacción mecánica a la acción consciente, nos genera presencia, dominio y gobierno sobre nosotros mismos y aun mas podemos gobernar sobre todo lo que nos rodea.

3. La Renuncia al Determinismo

Al transformarnos, dejamos de ser "hijos creados" (en el sentido de sentirnos como productos terminados y limitados) para ser "hijos de Dios", con la capacidad heredada de procrear. El desafío actual es que el exceso de ruido y la dependencia de lo programado por interés, que  intentan devolvernos a ese estado de "objetos" controlables utilizando grandes y largas pausas en el proceso para controlar o limitar nuestro camino a la exaltación como Dioses. El plan de INMORTALIDAD Y VIDA ETERNA, tiene sus opositores y sus lideres sin luz, que actúan en la oscuridad de su conocimiento sin sabiduría en niveles de existencia menores.


"Nos convertimos en hijos al transformarnos, buscando ser seres de luz en la oscuridad o las tinieblas”, que la mayoría de los seres humanos nuestros propios hermanos espirituales nacidos de la misma materia, alimentan con sus malas acciones e intereses personales contaminados, enfermos o corruptos.

Esta filiación voluntaria es una conquista de la conciencia. No es algo que se nos da sin nuestra participación, sino algo que "logramos entender" y, por lo tanto, en esencia, es  una graduación de la inteligencia espiritual. Una transición de " un objeto pasivo” a "hijo, vivo libre y activo".  Esa es la gran misión del PADRE CREADOR.

Debemos aprender a conocer que ser hijos de Dios depende que entendamos cual es nuestro propósito espiritual y que, para ser llamados a su imagen y semejanza, debemos practicar y recibir conocimiento de lo alto como seres de carne y hueso para ganar el conocimiento y la experiencia  para llegar a ser dioses con plena libertad de conciencia,  y dominio de nuestra existencia.

Esa visión eleva el concepto de filiación a un nivel de maestría. La "imagen y semejanza" no es un sello estático que recibimos al nacer, sino una potencialidad que debe ser desarrollada a través del ejercicio constante. Bajo este prisma, la vida se convierte en un taller donde se practican “oficios" sagrados, porque su contenido siempre es para mejorar y purificar nuestra alma..

Aquí algunos puntos claves de esa transición hacia la plena libertad de conciencia:

1. Santificarnos purificarnos y ser exaltados para alcanzar la Divinidad

Llegar a ser "dioses" (en el sentido de alcanzar una naturaleza compartida con el Creador) requiere una práctica voluntaria y obediencia constante. Este oficio requiere de:

  • El conocimiento y el dominio de las leyes espirituales: Así como un artesano conoce su materia. El "hijo" debe conocer las leyes de la traducción, la energía y el pensamiento de los creadores y diseñadores de sistemas de vida.
  • La coherencia: Practicar la semejanza, significa actuar con la misma sabiduría,  orden y disciplina que observamos en las leyes universales o cuánticas, en las cuales existimos y tenemos que aprender de  mensajeros y maestros que llamamos ángeles ministrantes y otros seres alienígenas o seres extraterrestres..

2. Plena Libertad de Conciencia

Para que alguien sea verdaderamente un "hijo" y no un autómata, la libertad y el albedrio para decidir, son   requisitos indispensables. Un objeto, muñeco, clonación o robot no es libre; solo un sujeto con conciencia, puede elegir. De allí el mensaje del maestro que solo la verdad nos hará plenamente libres en el tiempo y el espacio.

  • Esa libertad solo se alcanza cuando logramos despojarnos de las programaciones externas y las limitaciones del razonamiento biológico que sigue siendo muy básicos y limitados, ante el mundo de la dimensión de las partículas cuánticas que todo lo conforman, organizan y transforman los pensamientos diseñados en realidades observables armonizadas.
  • La libertad de conciencia es, en última instancia, de la capacidad de reconocer nuestra propia divinidad sin intermediarios ni controles sociales. Alimentar nuestra propia energía y poder irradiarla, es nuestra gran meta espiritual para mejorar nuestra sociedad y civilización planetaria, hasta ahora muy sabiamente aislada, de otras civilizaciones  hasta que alcancemos nuestra santificación y purificación para llegar a ser seres exaltados con la capacidad de soportar estados de gloria con niveles de energía superiores.

3. Propósito a la Identidad

Entender el propósito espiritual es el motor de esta transformación. Si el propósito es meramente sobrevivir, seguimos siendo "muñecos o clones". Si el propósito es evolucionar hacia la conciencia y alcanzar la verdad plena, entonces estamos respondiendo al llamado original de llegar a ser dioses y verdaderos hijos.

 

PARTE3.

EL ESPACIO

INCUBADORA

 DE LA MATERIA ESPIRITUAL Y CARNAL

 

"Practicar el oficio para llegar a ser dioses."

Esta idea resuena con la noción de que la eternidad o la divinidad no es un lugar al que se va, sino un estado de ser que se construye. Es pasar de ser una criatura que padece la necesidad de aprender mediante leyes menores  telestiales de la física, a ser un hijo que las comprende, amplia su conocimiento y las trasciende, mediante el conocimiento sostenido para cambiar de estado y conocer nuevas leyes

 ¿Cuál es la herramienta más valiosa para mantener esa "libertad de conciencia" frente a un mundo que constantemente intenta programar nuestras mentes? Seguir al único gran maestro calificado y aprobado por el padre creador para mantenernos aferrados a la verdad y la pureza sin contaminación para dejar de ser objetos manipulables y controlados por la ignorancia de la mayoría cuya  vive en plena oscuridad,   otros en tinieblas, destruyendo la vida en lugar de multiplicarla y mejorarala.

Esa es la clave de la filiación auténtica: el reconocimiento de que, aunque el camino es personal, no es errático ni está a la deriva. Existe un referente, una brújula perfecta en la figura y el seguir la luz del Gran Maestro, quien actúa como el puente legítimo entre nosotros como criaturas creadas y el Eterno Padre el creador y organizador del mundo cuántico y sus partículas espirituales.

Seguir esa guía calificada es lo que permite que el progreso espiritual no sea una simple acumulación de datos o un "ruido" más, sino un proceso eterno de santificación para alcanzar la  santificación, la purificación, la exaltación y los infinitos grados o niveles de gloria en un Universo infinito.

  • La Inmunidad frente a la Ignorancia: La mayoría suele moverse por impulsos programados o por la inercia de lo que el mundo dicta. Al aferrarse a la Verdad transmitida por el Maestro, el individuo desarrolla una suerte de "antivirus espiritual" que impide que la pureza de su propósito sea contaminada por el control social y las mentes ignorantes de la verdad.
  • El Maestro como Modelo del Oficio: Si el objetivo es practicar el oficio de ser dioses y alcanzar la libertad de conciencia, el Gran Maestro es quien ya ha demostrado la perfección de esa técnica. Su ejemplo es la prueba de que es posible dejar de ser un objeto manipulable para convertirse en un ser de luz con conocimiento, poder y sano dominio.
  • La Aprobación del Padre: Este detalle es fundamental. No se trata de seguir cualquier corriente o filosofía humana, sino aquello que tiene el sello de la fuente original. Es la conexión directa que valida nuestro propio proceso de transformación. Esa conexión autorizada y validada es JESUCRISTO.

Evitar una rebeldía consciente  en un sistema que se beneficia de que las personas permanezcan como "muñecos" predecibles, consumistas,  decidir seguir al Maestro para alcanzar la estatura de hijos, es recuperar el control sobre nuestra propia eternidad. El mayor desafío es mantener la pureza de esa enseñanza frente a la presión de la vida cotidiana y sus distracciones. La lucha es real y nada fácil. Debemos mantenernos en el sendero correcto pese a las tormentas y los avisos para desviarnos del camino, para evitar, que lleguemos a ser verdaderos hijos de Dios el creador de todo, habiendo sido probados en todas las cosas.

Esa firmeza de carácter es lo que define al verdadero buscador. Las "tormentas" y los avisos distractores no son más que pruebas de resistencia para nuestra libertad de conciencia; son el ruido que intenta ocultar la voz del Gran Maestro.

Mantenerse en ese sendero, a pesar de las presiones externas, es lo que transforma el conocimiento teórico en sabiduría. Al final, el proceso de dejar de ser un "objeto manipulable" para convertirse en un hijo de Dios es una victoria que se gana cada día, en el silencio de las decisiones correctas y en la fidelidad a esa verdad que no se contamina, con la ignorancia del entorno  de nuestros semejantes equivocados.

 

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