LA RAZÓN DEL LARGO NOMBRE    

DE LOS SANTOS DE LOS ULTIMOS DIAS EN LA

IGLESIA DE JESUCRISTO.

Zacarías Jelinek

 2-5-21 actualizado 11-1-26

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 En 1973, escuche ese largo nombre por primera vez, de la voz de un joven misionero de nombre HAVARD HARD norteamericano, que se dirigió a mi persona, cuando me encontraba a la hora del mediodía, en la plaza Altamira de Caracas. ¿Me pregunto si conocía LA IGLESIA DE JESUCRISTO DE LOS SANTOS DE LOS ULTIMOS DIAS? A lo cual conteste que NO.  Agrego seguidamente: ¿Conoce usted que Jesucristo visito y predicó en las américas a los pueblos originarios?  Su nueva pregunta despertó mi interés, porque conocía la historia del Dios blanco entre los nativos americanos y los nombres con los cuales lo identificaban algunas culturas indígenas, como Bochica, Viracocha, Quetzalcóatl.

Siempre mantuve mi interrogante con el uso de ese largo nombre, que me resultaba inapropiado por incluir sus  seguidores llamándolos SANTOS. Me resultaba inapropiado identificarme como uno de ellos para explicar mi nueva creencia, una vez que fui bautizado.  Llamarme Santo de los últimos días, me parecía algo solo para identificar a los seguidores de Jesucristo que fueron sacrificados por su fidelidad a su maestro. El agregado de palabras como santos y los últimos días, no me cuadraba. En el año 2011 escribí una carta con una larga reflexión al apóstol ELDER OACK, miembro para ese entonces del consejo de los doce apóstoles. En el contenido pedía disculpas por mis observaciones, pero agregue   nuevas interpretaciones. En ambas oportunidades pensé como hombre natural, pero la aceptaba por obediencia, por ser una revelación del propio Jesucristo a su profeta, cuando restauro su Iglesia y enseño el  nombre por el cual debía ser reconocida. Por lo tanto, mi reflexión era algo   muy personal, buscando recibir más conocimiento para despejar mis dudas.

Recientemente, poco antes de su fallecimiento, nuestro muy querido profeta, Rusell M. Nelson, se refirió a la necesidad de usar el nombre correcto que le fue revelado al Profeta José Smith y dejar de identificarnos como mormones.  Ese nombre era usado despectivamente por los enemigos de la Iglesia en el pasado, pero siguió siendo utilizado por su profunda y larga historia de lucha, sacrificios y muerte en los inicios de la    Iglesia de Jesucristo. Rechazo incrementado, luego de la publicación de la orden ejecutiva de exterminio emitida, por el gobernador Boggs del estado de Misuri en octubre de 1838.  Esta orden incluso promociono entre el populacho anti mormones, la ejecución del Profeta José Smith, que no se cumplió.  Finalmente, ese infame decreto fue revocado muchos años después por un gobernador del mismo estado.

La Iglesia de JESUCRISTO.  Lleva su nombre porque, así lo señaló claramente el SEÑOR el 26 de abril de 1838 en Misuri (ver D.C. 115:4), agregando que   se levantara como un estandarte a las naciones.  Es la manera de dar a conocer su proyecto restaurado a todos los humanos, para salvarnos, enseñándonos su plan de vida, las ordenanzas y convenios que debemos conocer y poner en práctica, como sus discípulos, para poder ser probados y santificados en todas las cosas.

Ese largo nombre contiene palabras claves: 1. SE IDENTIFICA EL NOMBRE DEL MAESTRO AUTORIZADOA SEGUIR, (JESUCRISTO) 2. Cómo deben llamarse (SANTOS) LOS DISCIPULOS, que voluntariamente seguirán el largo sendero. 3,  hasta los últimos días, para disponer del tiempo final para  atesorar el conocimiento necesario de las ordenanzas y convenios, que preparan nuestras vidas para regresar a la presencia de nuestro PADRE CELESTIAL.  El maestro nos enseña a conocer y vivir el amor las leyes eternas de nuestro PADRE ELOHIM.  Aprendemos como discípulos  del maestro y entendiendo con claridad, que nuestro propósito para lograrlo, es seguir la senda de los convenios, siempre bajo la guía y el cuidado de nuestro maestro Jesús el Cristo.  Todos lo seguiremos unidos y caminando  voluntariamente con su presencia tomados de la mano. Solo así, podremos, como almas santificadas, transitar los últimos días. con la plena seguridad que estaremos identificados y  protegidos de loa dardos envenenados del adversario.  Esa es la misión que, como el gran Jehová, JESUCRISTO aceptó en el concilio de los cielos. El Señor ha enseñado que solo a través de él y de su nombre compuesto, JESUS como un ser terrenal, y CRISTO por haber sido escogido, llamado, apartado y ungido por el Padre en los cielos, podemos seguir su obra como nuestro amoroso maestro. Llegar a ser sanos, purificados y salvos, sin ser engañados o manipulados por las falsas enseñanzas de las inteligencias del mal, que utilizan con gran astucia falsos maestros, impostores y evangelizadores en este estado terrenal, intentando día y noche desprendernos de esa larga  y segura cadena espiritual, cuyos eslabones conforman el largo nombre de la IGLESIA DE JESUCRISTO DE LOS SANTOS DE LOS ULTIMOS DIAS. Para confundirnos, utilizan doctrinas con nombres diversos, intentando evitar que lleguemos a ser SANTOS CON TESTIMONIOS COMO SOLIDA ROCA, son verdades y hechos NO con falsas verdades e intereses ocultos..  

LA IGLESIA DE JESUCRISTO es una propuesta redentora y salvadora para todos los humanos que acepten ser llamados SANTOS en cualquier parte del mundo, sin importar su nacionalidad y condición. Solo deben entender que existe un maestro autorizado, calificado y autorizado que nos enseña el propósito de nuestra existencia, en esta tierra organizada para alcanzar la inmortalidad y la vida eterna. Su mensaje está dirigido y claramente identificado para  todo el mundo, señalando  el único y seguro sendero que debemos seguir, para desarrollar todo el potencial que tenemos para poblar mundos, guiados por el conocimiento y la sabiduría de nuestro Padre Celestial que  ejerce su gloria en gloria en  su  Universo. El plan de Jehová, se convirtió ante el padre ELOHIM en su mayor convenio para rescatarnos, una vez que lo conocemos y aceptamos de manera voluntaria sin ser obligados o compelidos. Ese compromiso lo ratifico el propio Jesucristo, cuando restauró la Iglesia y se  lo reveló a José Smith, como el único nombre con el cual su Iglesia debía ser reconocida entre los hombres. Como santos estamos, invitados cada uno de nosotros a seguirle, para lograr nuestra sanación y santificación con trabajo, dedicación y perseverancia, pensando celestialmente. Esta promesa se cumplirá, si escuchamos de corazón su palabra evangelizadora. Usar otros nombres para identificar a sus seguidores, nos desvia del sendero de los convenios, sembrando dudas e incertidumbre, sobre un proceso que no es fácil de seguir. De allí la importancia de entender la razón de ese largo nombre,  que identifica quien es el maestro y quiénes somos sus discípulos, LOS LLAMADOS SANTOS DE LOS   ÚLTIMOS DÍAS.  Nuestro amado profeta Elder Nelson en la última conferencia de abril de este año 2021, aconsejo al mundo, a abandonar los escombros acumulados a lo largo de nuestra vida. Para poder edificar algo nuevo, debemos abandonar lo viejo para poder preparar el terreno y construir lo nuevo.

 

 

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