VARON Y VARONA
HOMBRE Y MUJER
Zacarias Jelinek 21-5-25
El templo es una fuente inagotable de conocimiento, cuando deseamos conocer la verdad, despejar misterios y dudas, cuando deseamos recibir conocimiento.
Sin embargo, la varona o mujer por su oficio de ser escogida como la madre de la progenie espiritual de ELOHIN el Eterno Padre, fue bendecida con hermosos y poderosos dones, para cumplir con su llamado de multiplicar y hacer crecer la vida en nuestro planeta. Pienso, que el hombre al no participar de esas bendiciones, practica más la siembra, trabaja menos en el cultivo y espera siempre los mejores resultados de la cosecha. Por ello son poco sensibles a esos valores que lo hacen actuar diferentes en su oficio como hombres varones. La mujer fue dotada. 1. De la esencia y el poder del santo Sacerdocio recibido del PADRE. Mediante ese sagrado poder fue habilitada para concebir, recibiendo la semilla del varón para darle cuerpo y vida terrenal a los espíritus que decidieron seguir a JESUCRISTO. 2. La varona o mujer, cuida y alimenta la semilla en su vientre en silencio, muchas veces solicitaría, por meses auto protegiéndose acompañada sola de sus sentimientos y pensamientos. 3.Atiende sus labores como esposa, madre, hermana y miembro de la familia, sirviendo en sus responsabilidades sin salario alguno, ante el llamado de ser ayuda y compañera idónea del varón. 4. Defiende sus pequeños retoños, los protege y resguarda con celo del peligro en sus diferentes formas y momentos, durante la vida frágil e inocente vida de sus pequeños hijos, que cuida y acobija como las gallina a sus pochuelos.. 5. Está pendiente de su salud, crecimiento y desarrollo. Estos elementos se mantienen activos durante la infancia y la adolescencia, hasta que de la desarrollada semilla del ser engendrado, surge de sus entrañas como un frondoso árbol multiplicador de la vida cumpliendo de esta manera con su llamamiento de poblar la vida y mundos sin fin como la madre EVA universal. así llamada por ELOHIM el PADRE ETERNO..
Estos dones forman parte de la genética y bendiciones espirituales recibidas de nuestro Padre Celestial, por las cuales siempre debe ser respetadas, recordadas y muy tomadas en cuenta por esas sagradas dadivas para cumplir con su llamamiento de ser la procreadora madre de la vida. Su ejemplo diario a la vista del mundo, marca la diferencia entre la manera como la mujer ejerce y siente la caridad, actuando cada momento utilizando su responsabilidad espiritual divina, recibida directamente de nuestros padres espirituales. Por eso su accionar siempre será ministrativo, porque se trata de SERVIR ayudar a espíritus y no cuerpos físicos, sin generar costos. Muchas veces está presente en sus acciones de amor el sufrimiento, el dolor, la tristeza, la depresión y la impotencia de no poder ayudar en todo lo que fuera posible. Esta forma de poder amar plenamente, poco se valoriza o no se toma en cuenta en el propio seno del hogar formado. Su sacrificado aporte y autosuficiencia diaria es solo reconocida pocas horas al año por sus propios compañeros o aun esposos investidos de lo alto para ser padres. El varón recibió las llaves para gobernar en un planeta dotado de todo para ser autosuficientes. Se le otorgo una compañera para ayudarlo a desarrollar la vida y amar a todas las especies. No es un servicio personalizado bajo su total autoridad, sobre una cierva al servicio del SEÑOR. El hombre o varón ha estado más orientado a guerrear, generar conflictos, administrar dinero, bienes y servicios, cuando su mayor bendición es preservar y ser el proveedor natural de la familia humana, mantener el orden y la paz en los lugares donde ha establecido un hogar.. Esta mayor concentración de su aporte en el monitoreo y el control administrativo de lo que se produce "porque la tierra lo permite", lo aleja del amor puro de Jesucristo, cuando el bienestar y la salud, dependen del dinero, para cubrir las necesidades de los más pobres, afligidos y necesitados, Su desarrollo espiritual es lo más importante entre todos los hijos espirituales de un padre eterno común a todos, que siendo la mayoría, también son nuestros hermanos terrenales de JESUCRISTO.
Conclusión sobre el reconocimiento de la verdadera caridad entre las varonas:
Fueron las mujeres o varonas, que siempre acompañaron y estuvieron presentes con Jesucristo en sus momentos mas importantes y difíciles durante su ministerio. La caridad se manifestó más allá del afecto que sentían por su maestro. Los hombres lo abandonaron, traicionaron, juzgaron, condenaron y dudaron de su ministerio. Participaron en su tortura y muerte en la Cruz. Sus más cercanos discípulos se escondieron y hasta negaron conocerle. Sus propios hermanos carnales le señalaron de no ocuparse como cabeza de su hogar como el hermano mayor, apoyando a su madre María ante la ausencia de José su padre.
Cada oportunidad de vivir la Caridad nos acerca mas a Jesucristo y nos califica para vivir en la presencia del Padre como seres exaltados. Actuar de otra manera nos aleja de esa investidura necesaria para llegar a su presencia.
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